Contradecir una campaña de denigración

Una información escandalosa relativa a su marca, su actividad profesional, o su esfera privada, bien sea fundada o pura invención, puede reinar en su actualidad mediática, influenciarla, dominarla. Puede resultar una transformación negativa, profunda y duradera, de su imagen de marca.

Combatir a sus detractores al minimizar el impacto de los ataques mediáticos que lanzan contra usted implica en adelante prever su comunicación de crisis como un verdadero sistema de guerrilla digital. Los modelos clásicos vivieron. Los rumores orquestados por terceros contra marcas y personalidades son frecuentes en Internet y en los medios de comunicación tradicionales, y deben contrarrestarse por la activación de contramedidas informáticas eficientes, y la aplicación de nuevas estrategias de comunicación de crisis. Consideramos cada misión como una guerra de comunicación, un ciberguerra.

Las sociedades y las personas experimentan gran número de dificultades para luchar contra las nuevas formas de campañas de denigración, en particular, en Internet. Esto se debe al hecho de que aún no han desarrollado las herramientas ni federado las competencias que les permitan llevar a cabo instantáneamente una lucha multicanal en un amplio territorio digital. La agencia de comunicación, el gabinete de abogados y el gabinete de inteligencia económico, ya no están en condiciones encauzar solamente las acciones de manipulación y de ciber manipulación. La unión de todos estos actores debe privilegiarse, y ser sostenida por ingenieros informáticos y investigadores.

La importante fluctuación, la velocidad y la masa de la información que debe tratarse en el caso de un ataque contra una marca o una persona, obligan la activación, de común acuerdo, de una multitud de estructuras e individualidades especializadas. Éstas últimas son capaces de responder, en ámbitos de intervenciones específicos y variados, a los iniciadores de campañas utilizando la desinformación y la denigración para desestabilizar a su víctima, comprometer una pérdida de volumen de negocios, con miras a deshonrar a la persona, etc.. Hington Klarsey está organizado para oponerse en todo el mundo y en todos los idiomas, a las distintas formas de ataques mediáticos.

Por experiencia, el modelo apropiado para luchar de manera eficaz contra un sistema de denigración de envergadura es el siguiente: se trata, a semejanza de los atacantes, de animar un conjunto de células de competencias y habilitaciones, intercomunicadas para que cada una actúe localmente, con fuerza y rapidez contra los autores de campañas de denigración o desinformación. La utilización de estructuras jurídicamente distintas para proteger a sus clientes permite por otra parte a Hington Klarsey diluir los riesgos de ataque contra sus propios intereses y complicar la premeditación de los asaltos contra sus Clientes.

Más allá de la necesidad imperativa de actuar con el fin de preservar sus intereses, la elección de contrarrestar o no un ataque mediático es el resultado de una confrontación entre las modelizaciones previas a las hostilidades por una parte, y por otra parte la observación por nuestros agentes de supervisión, en tiempo real, del desarrollo del sistema que opera la denigración. Hington Klarsey predica el realismo: la estimación de la pérdida potencial de imagen debe evaluarse de manera perfecta y puesta en relación con el presupuesto del Cliente para definir si es pertinente o no actuar contra los detractores.

Hington Klarsey, ha sabido agrupar un conjunto de competencias y habilitaciones, las cuales puestas en común, son capaces de actuar de manera eficaz contra la mayoría de los detractores. Garantizamos la interfaz entre: Comunicantes, Periodistas, Asesores en orientación política, Expertos en informática, Investigadores y Abogados, para informar, comprender, anticipar y contrarrestar los ataques mediáticos lanzados contra sus Clientes.